¿Sabías que los dientes tienen conductos en las raíces? Por estos conductos es por donde pasa el nervio.
Cuando, debido a una caries dental, un traumatismo, desgaste dental o la filtración de una restauración antigua, se produce un proceso inflamatorio o de necrosis que afecta al nervio del diente, necesitaremos recurrir a la especialidad de la endodoncia.
Es posible que, si no has tenido una caries complicada ni has sufrido un problema bucodental, no sepas qué es una endodoncia. Esta rama de la odontología se encarga de extraer el nervio del diente, desinfectar los conductos y rellenarlos con un material termoplástico para poder solucionar el proceso inflamatorio y bacteriano, conservando así la pieza dental.
Dentro de estos conductos se encuentra la pulpa dental, que proporciona sensibilidad y vitalidad al diente. Cuando se inflama, produce dolor y sensibilidad, por lo que es necesario encontrar la causa.
La más habitual es la caries, que implica la pérdida de parte de la estructura del diente y deja la pulpa desprotegida. Otra de las causas son los empastes de gran tamaño que quedan cerca del nervio y producen una agresión en la pulpa dental, provocando inflamación. A veces, la pulpa provoca infecciones, abscesos y dolor.
Gracias a los profesionales expertos en endodoncia de nuestra clínica dental, detectar este problema es muy sencillo. En primer lugar, se realizan una serie de preguntas al paciente para valorar sus síntomas. A continuación, la exploración bucal permite observar posibles anomalías y, finalmente, las radiografías sirven para completar el diagnóstico y determinar el alcance del daño.
Los factores que pueden alterar la pulpa dental y provocar dolor son:
Caries profundas: cuando la caries llega a la pulpa, provoca inflamación y puede llegar a necrosar el nervio. Este es el caso más común que requiere una endodoncia.
Traumatismos: un golpe puede provocar tres tipos de fracturas: las coronarias, que afectan a la corona del diente; las coronorradiculares; y las radiculares, que afectan a la raíz. Cualquiera de estas fracturas puede dañar la pulpa y requerir una endodoncia.
Bruxismo: en casos avanzados, el desgaste del diente puede llegar hasta la pulpa e inflamarla. Ante cualquier dolor, no dudes en consultarnos.
Periodontitis: esta enfermedad bucodental daña el tejido blando de la boca y puede destruir el hueso. También puede provocar necrosis pulpar, por lo que es necesario realizar una endodoncia y extraer el tejido necrosado.
Nuestro equipo experto en endodoncia en La Garriga se encargará de anestesiar la zona para que el procedimiento sea totalmente indoloro. Una vez limpio el conducto, se realiza su sellado y la reconstrucción de la corona, con el objetivo de conservar el diente. Estaremos encantados de resolver cualquier duda que pueda surgirte sobre la endodoncia, tanto acerca del procedimiento como del seguimiento posterior.
Queremos escucharte porque sentimos que la mejor forma desde dónde te podemos ayudar es sabiendo cuáles son tus necesidades, tus preocupaciones, cuáles son tus objetivos y qué es lo que te gustaría encontrar en nosotras.